Reseña Critica por Brandon Leonel Valdez Vargas
Reseña crítica
"Los gallinazos sin plumas" de Julio
Ramón Ribeyro
Por Brandon Leonel
Valdez Vargas
Gritos silenciados:
La crudeza del abuso infantil
La literatura es una herramienta poderosa
para visibilizar y denunciar las injusticias que atraviesan los sectores más
vulnerables de la sociedad. En "Los gallinazos sin plumas", Julio
Ramón Ribeyro nos sumerge en una Lima desolada y cruda, donde la miseria y el
maltrato infantil se erigen como protagonistas silenciosos.
Publicado en 1955, "Los gallinazos sin
plumas" es uno de los relatos más emblemáticos de Ribeyro, perteneciente a
su colección *Cuentos de circunstancias*. En este cuento, Ribeyro narra la vida
de Enrique y Efraín, dos hermanos que viven bajo el yugo de su abuelo, Don
Santos, un hombre cruel y explotador. A través de una prosa sencilla pero
profundamente evocadora, el autor nos presenta un retrato desgarrador de la
explotación infantil y la indiferencia social.
La historia se desarrolla en un barrio
marginal de Lima, donde Enrique y Efraín deben recoger basura y desperdicios
para alimentar a los cerdos que cría su abuelo. La labor es ardua y peligrosa,
y los niños están expuestos a enfermedades y accidentes, sin recibir ninguna
muestra de afecto o protección. La rutina de los hermanos es brutalmente
alterada cuando Efraín sufre un accidente y su condición empeora debido a la
negligencia de Don Santos, quien prioriza su propio bienestar sobre la salud
del niño.
Ribeyro utiliza la figura de Don Santos
para representar la crueldad y el egoísmo que pueden anidar en el ser humano,
especialmente hacia aquellos que deberían ser objeto de cuidado y protección.
Los niños, despojados de su infancia y sometidos a un régimen de explotación,
encarnan la inocencia perdida y la injusticia social. A través de su narración,
Ribeyro no solo denuncia el maltrato físico, sino también el psicológico, al
mostrar cómo la indiferencia y la falta de empatía de los adultos pueden devastar
el espíritu de los más jóvenes. Como lo ilustra Ribeyro (1955), “Los niños se
levantaban al amanecer, antes de que el sol ardiera en los basurales, y
caminaban kilómetros buscando desperdicios” (p. 23).
La fuerza del relato de Ribeyro radica en
su capacidad para capturar la crudeza de la vida urbana y la vulnerabilidad de
los niños en situaciones de extrema pobreza. La descripción detallada de los
escenarios y la vida cotidiana de los personajes crea una atmósfera opresiva
que subraya la desesperanza de los protagonistas.
El uso del simbolismo es otro aspecto
destacado del cuento. Los gallinazos que sobrevuelan la ciudad y los basurales
son una metáfora de la decadencia y la descomposición moral de la sociedad. Así
mismo, el contraste entre la frialdad del abuelo y la calidez que debería
caracterizar el vínculo familiar subraya la disonancia entre las expectativas y
la realidad.
"Los gallinazos sin plumas" es un
relato que, más allá de su contexto histórico y geográfico, resuena por su
humanidad y su denuncia social. Ribeyro nos invita a reflexionar sobre la
responsabilidad colectiva en la protección de los más vulnerables y nos
recuerda que la indiferencia es una forma de complicidad. Esto se refleja
también en otros cuentos peruanos como "Paco Yunque" de César
Vallejo, donde el maltrato y la explotación infantil son temas recurrentes: “Le
pegaban y le hacían cargar cosas pesadas. Paco Yunque, en la servidumbre, no
era un niño, era un esclavo” (Vallejo, 1951, p. 15).
En conclusión, la obra de Ribeyro es un
llamado a la conciencia y a la acción. A través de su poderosa narrativa, nos
obliga a enfrentar la dura realidad de aquellos que, como Enrique y Efraín, son
víctimas de un sistema que los deshumaniza y los margina. Su legado literario
nos insta a no olvidar y a luchar por un mundo más justo y compasivo para todos
los niños. La crítica social de Ribeyro encuentra eco en la denuncia de Juan
Rulfo en "El gallo de oro": “El pueblo los miraba con desprecio, esos
niños de la calle eran invisibles” (Rulfo, 1958, p. 34).
Una de las citas más conmovedoras y
reveladoras de "Los gallinazos sin plumas" destaca el cruel contraste
entre la esperanza de los niños y la dura realidad que enfrentan:
Enrique miró a su hermano y le preguntó:
“- ¿Qué vas a pedir en Navidad?
Efraín lo miró con ojos grandes y llenos de
una luz que no era habitual en ellos. Contestó:
- Quisiera tener zapatos nuevos y poder
comer pollo.
Enrique sonrió amargamente y dijo:
- Yo también. Pero ya sabes que el abuelo
nunca nos dará nada.” (Ribeyro, 1955, p. 45)
Bibliografía
Ribeyro, J. R. (1955). Los gallinazos sin
plumas. YOLEO, p. 23-45. http://data.bnf.fr/16683453/julio_ramon_ribeyro_los_gallinazos_sin_plumas/
Vallejo, C. (1957). Tungsteno y Paco
Yunque, p. 15.
Rulfo, J. (1981b). El gallo de oro.
p. 34.
que reseña tan conmovedora :D
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